No he escrito mucho en mi blog, quizás para tomarme unas vacaciones de mi mismo, o darme una tregua que sé bien, no me merezco. Entre mis sueños no logrados de este verano, estaba el dejar de escribir un rato, ver algunos viejos amigos, encontrar un poco de magia cursi tipo love story o alguna patraña como esa, no estoy hecho para el verano, no estoy hecho para las historias románticas y ciertamente el NO escribir me hace muy mal.
Pese al encabezado, el motivo de retomar la escritura de este espacio es otra. Esta semana he acudido a dos entierros de personas buenas, de esas que provocan lágrimas honestas con sus partidas y dejan agujeros donde los demás tenemos que empezar a echar tierra, con el único fin de no perder nuestro paisaje. El último de ellos el hermano del querido Miguel Ferrada de Arcano Cuarto, no puedo dejar de mandarle un abrazo. Pero esta concatenación de penas comenzó cuando el domingo pasado se fue mi gran amigo Hugo Tramón, al cual quise mucho, con el cual crecí y es la inspiración para retomar estas notas que llamo mi blog. Todo el cariño a su familia, a su hermana Bárbara y a su madre. Las buenas historias nunca se acaban y eso no es un cliché, sino un deseo profundo del corazón.
Yo llegué al Latinoamericano de Integración en sexto básico, venía del Liceo Alemán. Yo estaba plenamente consciente, incluso en esa época, de que era un bicho raro. Había escrito un libro absurdo sobre animales en quinto. Me gustaban los comics, me gustaba Mahler, los Beatles y los Prisioneros más que Soda Stereo. Me sentaron al lado del único chico que estaba solo, ese era Hugo. Grandote, con lentes enormes –yo en esa época no usaba lentes –una expresión extraña en el rostro, como que no decía nada, pero era tierno al mismo tiempo. Como fuese, nos hicimos amigos, tuvimos muchos años, anécdotas, peleas tontas, y todo el asunto.
Nos gustaba música parecida, a mi Bob Dylan, a él Bruce Springsteen. Junto con otro par de compañeros, se transformaron en los pilares de la entrada al mundo de los comics, como la Liga de la Justicia de Keith Giffen, Superman, Batman y el resto de las publicaciones de la editorial argentina perfil. Le siguieron otros comics, películas y rarezas varias. Nos pusimos serios, descubrimos cosas como Sandman, Hellblazer y las publicaciones españolas de los comics de la DC como Suicide Squad.
Aunque no todo ese grupo siguió ligado a la rareza, les agradezco haber sido mi primer espacio para crecer.En perspectiva lejos lo más interesante de todo fue que el cariño, que es más que cualquier oscuridad, retomo mi blog, pero también retomo mi alegría y mi discurso. Retomo el derecho a convocar mi historia, mis recuerdos. Retomo el derecho a ser el autor de mi desastre, del triunfo, si es que realmente existe un lugar, o solamente es un camino que sigue hasta que se agotan las pilas.
Esta nota va también para avisar que sigo haciendo cosas y no me he ido, a pesar de lo tentador que es la ausencia de la propia vida, que es mucho peor que la muerte. Porque nuestros caídos no se han ido y son parte de nuestra existencia, y a pesar de que ya no están, ayudaron a crear el mundo que atisbamos.
El día del velorio de Hugo estaba solo en mi casa, encendí el televisor, estaban los Grammy y apareció Bruce, cantando esta tremenda canción. Quizás él cantaba para Clarence Clemons que falleció durante el 2011, no creo que el jefe se enoje si la dedico a mi amigo.




